jueves, 13 de junio de 2013

Resumen Del Libro El Caballero De La Armadura Oxidada

Capítulo primero: El dilema del Caballero

Hace ya mucho tiempo, había un caballero que pensaba que era bueno, era amoroso y generoso. peleaba en la guerra, rescataba damiselas en apuros y mataba dragones . El Caballero era famoso por su armadura, tan brillante que los lugareños decían que el sol salía por la mañana y se posaba en su armadura. Su esposa y su hijo eran fieles y amorosos con él, pero un día el Caballero, obsesionado con sus éxitos, dejó de quitarse la armadura. Cristóbal entristeció y su esposa enfureció hasta el punto de ponerlo a elegir entre quitarse la armadura o si no ella y Cristóbal se irían a vivir a otro sitio.

Capítulo segundo: En los bosques de Merlín

El Caballero decidió ir a ver al rey para despedirse, sin encontrarlo, pero estaba Bolsalegre quien le dice que vaya al bosque de Merlín y eso hace. Después de meses de búsqueda el Caballero no tiene muchas fuerzas para seguir, estaba sin comida y sin agua, hasta que de repente se desmaya y despierta rodeado de animales y Merlín le da una copa de plata con una bebida la cual Merlín llamaba Vida.

Capítulo tercero: El Sendero de la Verdad

Cuando el Caballero despertó, vio a Merlín rodeado de animales y le apremió a abandonarle. Esto molestó al Caballero, que estaba empezando a disfrutar, pero Merlín dijo que debía emprender su viaje solo hacia un sendero cercano. El Caballero se detuvo a pensar y le dijo al mago que llevaba meses perdido en el bosque y que no había ningún sendero. El mago le dijo que los que no tenían vista suficiente para ver más allá de sí mismo no podían verlo y que tendría que atravesar tres castillos para llegar a la cima del sendero: el Castillo del Silencio, el Castillo del Conocimiento y el Castillo de la Voluntad y la Osadía. El Caballero aceptó pero cuando tomó su caballo el mago le dijo que no podía ir con él o con su espada que tenía que ser solo él, la ardilla y la paloma Rebeca.
El Caballero dudoso empezó su viaje, pues de ahí depararía su futuro y lo que pasase con su armadura. Así el Caballero se fue con la ardilla y la paloma sin saber lo que venía a continuación.

Capítulo cuarto: El Castillo del Silencio

El Caballero, completamente solo, entró en el castillo. Llegó a una sala con una chimenea y un tapete, pero era demasiado silencioso el lugar. Entonces un hombre se acercó al Caballero, este se sorprendió ya que este hombre era el rey al que el Caballero debía lealtad. El rey le confesó que solía recorrer el camino de la verdad a menudo para encontrarse a sí mismo. Claro que le parecía más sencillo decirles a sus súbditos que partía a las cruzadas, porque había altas probabilidades de que no le entendieran.
El rey aclaró al Caballero que tenía que pasar las puertas del castillo solo, porque solo él podía encontrase a sí mismo. El Caballero se quedó solo y comenzó a pensar y recordar cosas de su vida al final comprendió que tenía miedo a estar solo. Esto le hizo pasar a una segunda habitación más pequeña y comprendió el dolor que sentía su mujer y lloró por ella. Esto le abría la puerta a una tercera habitación donde encontró a su yo interior, su yo verdadero. Luego de tanta emoción, se quedó dormido.
Al despertar estaba ya fuera del castillo y a su lado estaban la paloma Rebeca y la ardilla. Se dio cuenta que la parte arriba de su armadura había desaparecido. Feliz, siguió con su camino hasta llegar al Castillo del Conocimiento.

Capítulo quinto: El Castillo del Conocimiento

Al entrar en el Castillo del Conocimiento, quedó sorprendido porque, aunque era muy grande y tenía una puerta de oro macizo, no tenía luz. A continuación leyó una frase que le hizo reflexionar: "El conocimiento es la luz que iluminará vuestro camino". Poco después vio otra: "¿Habéis confundido la necesidad con el amor?", le resultó difícil pero al final comprendió que él amaba a su familia por encima de todo que al igual que su familia lo necesitaba, ambos se necesitaban. Llegó a la conclusión de que huía de la realidad y al igual que su mujer bebía para olvidarse de los problemas, él prefería echarle toda la culpa a la pobre Julieta y olvidarse del tema.
También aprendió que no era realmente feliz y que la ambición no es mala. Es buena cuando proviene del corazón y no del pensamiento. Le costó entender esto pero al final consiguió salir del castillo y prosiguió su camino de la verdad.

Capítulo sexto: El Castillo de la Voluntad y la Osadía

El Caballero recorrió el camino hasta llegar al Castillo de la Voluntad y la Osadía. De repente, se abrió la puerta y apareció un dragón que no era como los demás ya que era demasiado grande y de escamas verdes. El Caballero sintió miedo y, por más que llamaba a Merlín, éste no aparecía.
El dragón echaba fuego azul por todas partes. El Caballero intentó entrar pero tenía miedo, entonces la paloma le dijo que podía derrotarlo porque se conocía a sí mismo. Este dragón sólo se derrotaba con la verdad y la confianza en uno mismo. Decidió entrar pero salió corriendo porque se quemó.
El Caballero no quería volver a entrar pero comprendió que el dragón llamado Dragón del Miedo y la Duda se podía derrotar porque era todo una ilusión y si él entraba firmemente no se quemaría. Así lo hizo. Se fue acercando al dragón y cada vez se hacía más pequeño, hasta tener el tamaño de una rana que arrojaba semillas de duda, pero el Caballero logró pasar sin volverse atrás.

Capítulo séptimo: La Cima de la Verdad

Tras pasar los tres castillos subió finalmente la montaña desgarrándose los dedos por culpa de las afiladas rocas. Entonces antes de llegar a la cima encontró una inscripción, que decía: “Aunque este Universo poseo, nada poseo, pues no puedo conocer lo desconocido si me aferro a lo conocido” no sabía lo que quería decir y consideraba que era muy injusto ya que no podía pensar estando colgado de una roca. Entonces comprendió que tenía que liberarse totalmente. Dudó durante unos segundos, pero al final se convenció con ayuda de Sam y decidió arrojarse al vacío.
Mientras descendía recordaba cosas de su infancia y logra liberarse de todo lo que arrastraba. Entonces comenzó a elevarse y cuando se dio cuenta estaba en la cima de la montaña. Terminó por emocionarse y lloró, eran lágrimas que provenían del corazón por lo que estaban tan calientes que se derritió la última parte de la armadura. Ahora sí era totalmente libre, había comprendido que el universo y él eran uno solo y ahora tenía un mayor resplandor. Entendió que la vida consistía en el amor, y todo lo que la formaba lo era. Al final ya no tenía armadura.

No hay comentarios:

Publicar un comentario